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El ciclo sin fin...

Y llegó el día en que las cosas no duelen, él corazón no aprieta, la noche no asusta.
Y ese día llegó después de que las cosas dolieran, el corazón apretara y la noche asustara. Y noches como esta me preguntó ¿Es así como hay que vivir? ¿En el eterno ciclo de la felicidad fugaz? ¿Será ese el karma de ser humano? Tal como nosotros las cosas son finitas, efímeras y nos demuestran en cada momento que nada será para siempre.
Pero esta noche que la luna ilumina y las estrellas son compañía y no deseos de reencuentro, pienso cuanto valieron esas lágrimas de finitud, de temor y de desear que todo cambiara. Y eso es gracias al eterno ciclo, ese que no termina, que nos hace viajar por la vida de forma repentina, que nos dice que hay días buenos y días no tan buenos.
Que nos enseña que cada momento tendrá relación y quedará marcado en ese paso fugaz, en esos sentimientos tan frágiles y que de a ratos no podemos controlar. Si hoy tus cosas duelen, tu corazón aprieta y la noche te asusta te digo que, ya llegara el momento de ese ciclo en donde nada dolerá, nada apretará y nada lastimará, porque vivís en el eterno, ese que hoy te contiene y mañana no, ese que ayer te dijo si y hoy de la misma manera te lo negó, ese que solamente te está enseñando como vivir.

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